sábado, 3 de septiembre de 2011

Se va, se va, se fue ...

Con el anhelo dirigido hacia tí
yo estaba sólo, en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir
como si un peso comenzara a ceder
se va,
se va,
se fue...
Tal vez fue algo
  en la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té,
pero lo cierto es que la pena voló
 no importa ya ni siquiera por qué,
se va,
se va,
se fue...
Algunas veces, mejor no preguntar,
por una vez que algo sale bien,
si todo empieza y todo tiene un final,
hay que pensar que la tristeza también
se va,
se va,
se fue...


No hay comentarios:

Publicar un comentario